Cómo preparar una consulta por cefaleas: qué contar, qué llevar y qué preguntar
¿Cuántos días te duele la cabeza? ¿Dónde empieza el dolor? ¿Cuánto dura? ¿Qué medicación tomás? ¿Qué síntomas aparecen junto con la cefalea?
Puede parecer mucha información, pero estos datos son fundamentales para llegar a un diagnóstico correcto.
A diferencia de otras enfermedades, en la mayoría de las cefaleas no existe un análisis de sangre, una resonancia o un estudio que por sí solo nos diga qué tipo de dolor de cabeza tiene una persona. Muchas veces, la herramienta más importante es algo mucho más sencillo: la historia del paciente.
Desde AMyCA conversamos con la Dra. Viviana Rocchi, médica especialista en Neurología y con una extensa trayectoria dedicada a las cefaleas, para aprender cómo podemos prepararnos para una consulta y qué información puede ayudar al médico a comprender mejor nuestro dolor.
El diagnóstico empieza por escuchar la historia
Los dolores de cabeza son uno de los motivos más frecuentes de consulta médica.
La gran mayoría corresponde a lo que los médicos llaman cefaleas primarias. Esto significa que el dolor de cabeza constituye el problema en sí mismo, como sucede con la migraña, la cefalea tensional o la cefalea en racimos.
En una proporción mucho menor, la cefalea puede ser consecuencia de otra enfermedad. En esos casos hablamos de cefaleas secundarias.
Por eso, ante una persona que consulta por dolor de cabeza, uno de los primeros objetivos del médico es reconocer las características del dolor y determinar si existen señales que hagan necesario buscar otra causa.
“La historia clínica pormenorizada es la clave para diagnosticar la variedad de cefalea.”
La conversación entre el paciente y el profesional —lo que en medicina llamamos interrogatorio o anamnesis— ocupa entonces un lugar central.
¿Qué necesita saber el médico sobre mi dolor?
Para la Dra. Rocchi, hay algunas preguntas fundamentales.
¿Desde cuándo te duele la cabeza?
No es lo mismo un dolor que comenzó hace algunos días que una cefalea que se repite desde hace diez o veinte años.
También es importante contar si es la primera vez que experimentás ese dolor o si ya habías tenido episodios similares anteriormente.
¿Cómo empieza?
El médico necesita saber si el dolor aparece de manera progresiva o si comienza repentinamente.
La forma de inicio puede aportar información muy importante para orientar el diagnóstico.
¿Dónde te duele?
Puede afectar:
un solo lado de la cabeza;
ambos lados;
la frente;
la zona alrededor de los ojos;
la nuca;
la cara;
o toda la cabeza.
La ubicación por sí sola no define el diagnóstico, pero forma parte del patrón que el médico intenta reconstruir.
¿Cuánto te duele?
Una forma sencilla de explicarlo es utilizar una escala del 0 al 10, donde 0 significa ausencia de dolor y 10 representa el peor dolor imaginable.
Pero también puede ser útil contar qué te impide hacer.
¿Podés seguir trabajando? ¿Necesitás bajar el ritmo? ¿Tenés que acostarte? ¿Debés suspender completamente tus actividades?
Esto ayuda a comprender no solamente la intensidad sino también la discapacidad que genera la cefalea.
¿Cuánto dura?
Algunas cefaleas duran segundos o minutos; otras, varias horas o incluso días. Algunas van y vienen varias veces en el día.
Ese dato puede ser decisivo para distinguir distintos tipos de dolor de cabeza.
¿Cuántas veces aparece?
No alcanza con recordar solamente las crisis más fuertes.
Es importante saber cuántos días de dolor de cabeza existen realmente durante el mes, incluyendo aquellos episodios leves que quizás no requieren medicación o "se van solos".
Los síntomas que acompañan al dolor también cuentan
El dolor no siempre viene solo.
La Dra. Rocchi destaca la importancia de contar si aparecen otros síntomas, por ejemplo:
náuseas o vómitos;
molestia intensa frente a la luz;
intolerancia a los sonidos;
fiebre;
alteraciones visuales;
luces o manchas en la visión;
pérdida transitoria de parte de la visión;
hormigueos;
dificultad para hablar;
u otros síntomas neurológicos.
También interesa saber qué cosas empeoran o alivian el dolor.
Toda esta información ayuda a construir una especie de “perfil” de la cefalea.
No te olvides de contar qué medicamentos tomás
Otro dato fundamental es el uso de medicación. El médico necesita conocer qué tomás para cada episodio, cuánto utilizás y cuántos días por mes necesitás medicación para el dolor.
Esto es importante tanto para evaluar si el tratamiento actual funciona como para reconocer un posible uso excesivo de medicamentos para las crisis.
Pero también hay que informar los tratamientos utilizados por otras enfermedades.
Algunas condiciones médicas y algunos medicamentos pueden relacionarse con la aparición de cefalea. Por eso conviene llevar una lista actualizada con:
nombre de cada medicamento;
dosis;
y para qué lo utilizás.
¿Por qué sirve tanto llevar un diario de cefaleas?
Porque nuestra memoria no siempre es un buen calendario.
Después de un mes complicado puede ser difícil recordar si fueron seis, diez o quince días de dolor, qué intensidad tuvo cada uno o cuántas veces necesitamos medicación.
“Es muy útil llevar un registro o diario de las cefaleas antes de la consulta para objetivar los patrones del dolor.”
El diario permite transformar esa percepción en información concreta.
Y hay una regla especialmente importante: hay que registrar todos los días de cefalea, no solamente los peores. Un día con dolor leve también cuenta.
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¿Qué conviene anotar?
El registro no necesita ser complicado.
Podés utilizar una aplicación, una planilla, un calendario impreso o simplemente el calendario del celular.
Lo importante es que sea un método que puedas sostener.
Conviene registrar:
días con dolor de cabeza;
intensidad del dolor;
si hubo más de un tipo de dolor;
síntomas asociados;
medicamentos utilizados;
cantidad de medicación necesaria;
posibles factores que parecieron preceder al episodio;
factores que ayudaron a mejorar;
y, en las mujeres, los días de menstruación.
También pueden anotarse cambios relevantes en el sueño, la alimentación, la actividad física o el estado de ánimo cuando parezcan relacionados con las cefaleas.
No se trata de buscar obsesivamente un desencadenante para cada crisis. El objetivo es encontrar patrones que puedan ser útiles.
El diario no sirve solamente para diagnosticar
También es una de las mejores maneras de saber si un tratamiento está funcionando.
Si antes de comenzar una estrategia preventiva tenías 15 días de cefalea por mes y unos meses después tenés 7, el cambio puede verse claramente.
Lo mismo ocurre con la intensidad, la necesidad de medicación o la discapacidad.
Por eso la Dra. Rocchi recomienda continuar con el registro después de iniciar el tratamiento y llevarlo nuevamente a los controles.
¿Tengo que llevar mis estudios anteriores?
Si ya te realizaron estudios por tu dolor de cabeza, es conveniente llevarlos a la primera consulta.
Eso puede evitar repetir estudios innecesariamente y le permite al profesional conocer qué evaluaciones se realizaron previamente.
También conviene preparar una lista de los tratamientos que ya probaste. Para cada uno, si lo recordás, tratá de registrar:
nombre del medicamento;
dosis utilizada;
cuánto tiempo lo tomaste;
si mejoraste o no;
y por qué se suspendió.
No hace falta recordar todo perfectamente. Pero cualquier información puede ayudar.
Antes de terminar la consulta: preguntá
Una buena consulta no termina simplemente con una receta. El paciente debería salir entendiendo, al menos en términos generales, qué cree el médico que está ocurriendo y cuál es el plan a seguir.
“Si hay algo que no te quedó claro, no te vayas del consultorio con dudas.”
Algunas preguntas que podés hacer son:
¿Qué tipo de cefalea tengo?
¿Por qué creen que tengo este dolor?
¿Necesito algún estudio? ¿Para qué?
¿Qué tengo que tomar cuando comienza una crisis?
¿Cuándo debería tomarlo?
¿Qué hago si la primera medicación no funciona?
¿Qué efectos adversos podría tener?
¿Estoy empezando un tratamiento preventivo?
¿Cuánto tiempo debemos esperar para saber si está funcionando?
¿Qué debería registrar en mi diario?
¿Qué síntomas serían diferentes de mis crisis habituales y deberían llevarme a realizar una consulta urgente?
¿Cuándo debería volver al control?
No tengas miedo de preguntar nuevamente algo que no entendiste. Parte de una buena atención médica es que puedas comprender las decisiones que estás tomando sobre tu propia salud.
Una carpeta de estudios no reemplaza una buena historia
Uno de los mensajes más importantes que nos deja la Dra. Rocchi es que prepararse para la consulta no significa necesariamente hacerse estudios antes de ver al especialista.
Significa poder contar la historia del dolor.
Con esos datos, el profesional podrá decidir si hacen falta estudios complementarios y cuáles son realmente necesarios.
Evitar la automedicación también forma parte del tratamiento
Las cefaleas primarias pueden ser muy incapacitantes, aun cuando detrás del dolor no exista una lesión cerebral u otra enfermedad que lo esté provocando.
Además, utilizar medicación para el dolor de manera muy frecuente puede complicar la evolución de algunas cefaleas.
Por eso, la recomendación de la Dra. Rocchi es clara: si los dolores son frecuentes o afectan tu calidad de vida, consultá.
Actualmente existen numerosas estrategias, tanto clásicas como más recientes, para tratar las cefaleas y disminuir su impacto sobre la vida personal, familiar, social y laboral.
Tres ideas para llevarte de esta nota
1. Contá todos tus dolores, no solamente los más intensos. La frecuencia, duración y características de cada episodio ayudan a establecer el diagnóstico.
2. Llevá un diario de cefaleas. Puede ser una aplicación o simplemente un calendario. Registrá días de dolor, medicación y los datos que puedan ayudar a reconocer patrones.
3. No te vayas de la consulta con dudas. Preguntá cuál es el diagnóstico, qué tenés que hacer ante una crisis, cuál es el objetivo del tratamiento y cuándo debería ser el próximo control.
Sobre la especialista
La Dra. Viviana Rocchi es médica especialista en Neurología, con formación en la Universidad de Buenos Aires y una extensa trayectoria dedicada al estudio y tratamiento de las cefaleas. Fue médica del Servicio de Neurología del Hospital General de Agudos Dr. Juan A. Fernández, donde desarrolló durante años actividad asistencial en cefaleas. Es miembro activa del Grupo de Trabajo de Cefaleas de la Sociedad Neurológica Argentina, de la Asociación Latinoamericana y de la International Headache Society.

Esta nota forma parte de la serie de AMyCA en la que especialistas responden las preguntas más frecuentes de las personas que viven con migraña y otras cefaleas.
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